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( Número del tomo 1; Página 354)

El Imam Muhammad ibn ‘Abd Al-Wahhab

Su da'wah (la invitación al Islam) y biografía

Las alabanzas a Allah, Señor de los mundos y la paz y las bendiciones de Allah sean con Su siervo, Mensajero y el mejor de las criaturas, nuestro maestro e Imam, Muhammad ibn ‘Abdullah, y con su Familia, Compañeros, seguidores y aliados.
Queridos hermanos virtuosos, queridos hijos, este simposio resumido tiene como objetivo ilustrar las ideas, poner de relieve algunas verdades, aconsejar a los siervos de Allah y como un deber que tengo hacia la persona sobre la cual versa el simposio Ésta lleva el título de: "El Imam Muhammad ibn ‘Abd Al-Wahhab: Muhammad ibn ‘Abd Al-Wahhab: Su da'wah y biografía".
He decidido hablar en este simposio de un gran hombre y reformador, y defensor celoso, el Imam Muhammad ibn ‘Abd Al-Wahhab ibn Sulayman ibn ‘Ali Al-Tamimi Al-Hanbali, el shayj renovador del Islam en la Península Arábiga durante el siglo XII H. Las razones por las cuales he elegido el tema del simposio se deben a que hablar sobre los reformistas, activistas y renovadores, y de sus carreras, sus grandes acciones, sus biografías que muestran su sinceridad en su convocatoria al Islam, y su buena religiosidad y moralidad, es un tema que da una satisfacción al alma, alegra el corazón e interesa a todas las personas celosas por su religión, desean realizar una reforma y una llamada a la religión del Islam. Toda la gente, sobre todo, los ulemas, nobles, jefes o terratenientes, tanto en la Península Arábiga
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como fuera de la misma conocieron a este Imam. Muchos son los escritos redactados, sean largos o cortos, sobre él. También los orientalistas le dedicaron varios libros, y otros le citaron a la hora de escribir sobre los reformistas y la historia, puesto que los que actuaban con justicia le calificaban como un gran reformista, un renovador del Islam y que estaba guiado e ilustrado por Allah. En este sentido, el hecho de enumerar a aquellos escritores que le dedicaron estudios al Imam nos parece una tarea muy difícil. Uno de ellos fue el gran autor Abu Bakr Al-Shayj Husayn ibn Ghannam Al-Ahsa’i, que ha realizado un muy buen trabajo en el que hizo hincapié en la biografía del Imam y sus conquistas citando muchas de sus epístolas y de sus deducciones basadas en el Corán. El shayj ‘Uthman ibn Bishr, en su libro "‘Unwan al-magd" escribió sobre el Imam en cuestión, sobre su vida, da'wah, biografía, conquistas y Yihad (lucha por la causa de Allah). De entre los escritores, que no son de la Península Arábiga, que escribieron sobre el Imam cabe citar: Dr. Ahmad Amin en su libro "Zu‘ama' al-islah"; el gran shayj Mas‘ud Al-Nadwi quien le calificó de "El reformista oprimido" y escribió detalladamente sobre su biografía; el gran shayj, el emir Muhammad ibn Isma‘il Al-San‘ani, pues vivió durante el tiempo del Imam y siguió su metodología; el gran ulema, shayj Muhammad ibn ‘Ali Al-Shawkani, autor de "Nayl al-awtar" y le dedicó una gran elegía, entre otros muchos escritores conocidos para el público y los ulemas. Como mucha gente desconoce a este Imam, su da'wah y biografía, esta ponencia tiene como objetivo arrojar luz sobre él, su carrera y sincero Yihad a fin de acabar con todo tipo de confusión o duda acerca de su personalidad y su da'wah.
Lo más probable acerca del nacimiento del Imam -que Allah tenga misericordia con él- es que nació en el año 1115 H., aunque se dice que nació en 1111 H. Realizó sus primeros estudios en su pueblo natal Al-'Uyaynah
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situado en Al-Yamamah, en Nagd al noroeste de la ciudad de Riad. Dicho pueblo está a unos setenta kilómetros de Riad. Allí, se crio y memorizó el Corán y estudió las ciencias islámicas bajo la dirección de su padre, el shayj ‘Abd Al-Wahhab ibn Sulayman, que fue un gran ulema, alfaquí y juez de Al-'Uyaynah en aquel entonces. Después de haber llegado a la pubertad, viajó a la Casa Inviolable, realizó al-hajj (peregrinación mayor) y aprendió a manos de los ulemas allí. Luego fue a Medina donde permaneció por un período de tiempo y aprendió la ciencia religiosa de dos de sus grandes ulemas en aquel entonces, el shayj ‘Abdullah ibn Ibrahim ibn Sayf Al-Nagdi, de Al- Mugama'ah, que es el padre del shayj Ibrahim ibn ‘Abdullah, autor de "Al-‘azb al-fa'id fi ‘ilm al-fara'id", y el gran shayj Muhammad Hayaht Al-Sanadi, de Medina. Ambos son de los grandes ulemas de Medina de los cuales, el Imam en cuestión, aprendió mucho. Y quizás adquirió conocimientos religiosos bajo la dirección de otros ulemas que desconocemos.
El Imam viajó a Irak en busca del conocimiento religioso, fue a Basora, donde aprendió a manos de sus ulemas y llamó al Tawhid (Monoteísmo Islámico) y a la Sunna, informando a la gente que es deber de los musulmanes entender su religión según el Corán y la Sunna del Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-, además de mantener intercambio de opiniones con los ulemas de allí. Uno de los shayjes del Imam es Muhammad Al-Magmu‘i que algunos de los "malos ulemas" de Basora protestaron contra él y contra su shayj, lo que le impulsó a partir con la intención de ir a Gran Siria, pero no pudo hacerlo debido por falta de recursos económicos. Por eso dejó Basora y fue a Al-Zubayr, luego viajó a Al-Ahsa’, donde se reunió con sus ulemas y discutieron juntos asuntos relacionados con las bases de la religión y después a Huraymala’ durante los años cincuenta del siglo XII -y Allah sabe más-, porque su padre era el juez de Al-'Uyaynah y tuvo una disputa con el emir de dicha ciudad en 1139 H. Por eso, el Imam fue a su padre a Huraymala’
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en 1140 H, o poco tiempo después. Se instaló allí y siguió sus trabajos relacionados con la enseñanza de la ciencia religiosa y la llamada al Islam hasta que murió su padre en 1153 H. Después de la muerte de éste, algunos enemigos de entre la gente de Huraymala' intentaron matar al Imam, pero no pudieron lograrlo gracias a alguna gente del pueblo. Así, el Imam -que Allah tenga misericordia con él- se trasladó otra vez a Al-'Uyaynah. La causa de la enemistad de aquella gentuza con el Imam, se debe a que él siempre orientaba a la gente hacia el bien y le prohibía hacer el mal, también aconsejaba a los emires castigar a los criminales que dañaban y robaban a la gente. Por eso, se enfadaron e intentaron acabar con él, pero Allah le amparó y protegió. El emir de Al-'Uyaynah era ‘Uthman ibn Nasir ibn Mu‘ammar, que le recibió con buena acogida y le incitó a seguir su llamamiento al Islam y le mostró afecto, ayuda y apoyo. Así, el Imam se dedicó a la enseñanza de la ciencia religiosa, guio a la gente, tanto hombres como mujeres, al bien y se hizo famoso en la ciudad y la gente de los pueblos cercanos acudía a él. Un día, el Imam dijo al emir ‘Uthman: "Permítanos destruir la cúpula de Zayd ibn Al-Jattab -que Allah esté complacido con él-, pues ha sido un mal hecho construirla, porque a Allah -Exaltado y Glorificado sea- no le complace este acto y el Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- prohibió el hecho de construir sobre las tumbas. Puesto que esta cúpula tentó a la gente, cambió su creencia y condujo al politeísmo, así que hay que destruirla". "No hay ningún inconveniente en realizarlo", le contestó el emir. Entonces, el Imam le dijo: "El problema es que temo la protesta de la gente de Al-Gabilah (un pueblo cercano a la tumba)". Por eso, salió el emir ‘Uthman con él y un ejército, formado por 600 soldados, para destruir aquella tumba. Al acercarse al pueblo,
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la gente de Al-Gabilah salió para defenderlo y protegerlo, pero cuando vieron al emir y a los demás, dejaron de hacerlo. Así, el Imam logró destruir aquella cúpula. Vamos a dar un breve resumen sobre la situación de Nagd antes de la llegada del Imam y sobre las razones que le impulsaron a establecer y realizar su da'wah en ese lugar.
El estado de los habitantes de Nagd antes de la da'wah (invitación al Islam) del Imam era lamentable, ya que se difundía el politeísmo mayor, había gente que adoraba las cúpulas, los árboles, las piedras, entre otros falsos dioses, cuyos siervos están completamente locos. Además, la magia y los adivinos eran muy frecuentes, y la gente creía en ellos y pedía su ayuda. También las personas estaban demasiado interesadas en gozar de la vida y satisfacer sus deseos y caprichos, y eran pocas las personas que creían en Allah y luchaban por el Islam. En las dos Santas Mezquitas de la Meca y Medina y en Yemen también existía el politeísmo, la construcción de cúpulas y la imploración a los walíes (personas piadosas) y pedirles el socorro. En Yemen era muy frecuente lo antes mencionado, además del hecho de invocar a los genios y realizar sacrificios por ellos, dejando una parte del animal sacrificado en los rincones de la casa como ofrenda para pedir ayuda a los genios y evitar sus males. Al ver este politeísmo y que nadie prohibía estas brujerías y nadie llamaba al Islam, el Imam no escatimó esfuerzos para llevar a cabo su da'wah, sabiendo que es imprescindible luchar por la causa de Allah y por eso hay que tener paciencia para enseñar la ciencia religiosa; y sirvió de guía a la gente de Al-'Uyaynah además de escribir a los ulemas pidiéndoles que lucharan con él por la causa de Allah para enfrentar el politeísmo y tales supersticiones. Muchos ulemas de Nagd, la Meca, Medina, Yemen, entre otros hicieron caso de su petición, mientras que otros le hicieron caso omiso y rechazaron su propuesta. Algunos de estos últimos eran ignorantes que no tenían conocimientos del Islam ni del Tawhid
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y sólo seguían ciegamente las malas tradiciones, supersticiones e innovaciones heréticas de sus padres y abuelos, tal y como dice Allah -Exaltado sea-: Encontramos a nuestros padres en una determinada forma de vida y nos hemos dejado llevar por sus huellas
Otro grupo de aquellos que pretenden ser ulemas rechazaron ayudar al Imam por envidia o como un tipo de terquedad para evitar que la gente le reprochara por no haberles negado tales hechos antes de la llegada del Imam. Así dicho grupo de ulemas imitaron a los judíos por haber preferido la vida mundana a la eterna, ¡que Allah nos absuelva y nos salve!
El Imam tuvo mucha paciencia y realizó gran esfuerzo en su da'wah, apoyándose en Allah y animado por algunos ulemas y personas decentes dentro y fuera de la Península Arábiga. Así llevó a cabo estudios relacionados con la exégesis del Corán, de la deducción del mismo y de la biografía del Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- y de sus Compañeros, y encontró en ello un apoyo para seguir defendiendo la verdad e insistiendo en difundir su da'wah entre la gente. Por eso, escribió a los emires y ulemas al respecto cueste lo que cueste. Entonces, Allah hizo de sus deseos una realidad difundiendo su da'wah y apoyando la verdad a través de él, y le concedió muchos aliados y ayudantes, y así logró una gran victoria. Continuó su da'wah en Al-'Uyaynah con la enseñanza religiosa guiando a la gente al camino recto y empezó a eliminar los restos del politeísmo prácticamente, pues dijo al emir ‘Uthman ibn Mu‘ammar: "Hay que destruir aquella cúpula que está fundada sobre la tumba de Zayd ibn Al-Jattab", éste es el hermano de ‘Umar ibn Al-Jattab,
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Emir de los Creyentes -que Allah esté complacido con ambos- y fue uno de los mártires que lucharon contra Musaylimah Al-Kadhab (el embustero) el mentiroso, durante el año 12 H. Por eso construyeron una cúpula sobre su tumba, y quizás no sea suya. El emir ‘Uthman hizo caso a la opinión del Imam y destruyó la cúpula, cuyas huellas están eliminadas hasta hoy en día, y eso -gracias a Allah-, se debe a la sinceridad de la intención del Imam de hacer prevalecer la verdad. Había otras tumbas, una de ellas se llamaba "tumba de Dirar ibn Al-Azwar", cuya cúpula también fue destruida. Además, el Imam acabó con la adoración de los falsos dioses, tales como los animales o árboles y advirtió a la gente de su falsedad.
Un día, una mujer confesó al Imam varias veces que había cometido adulterio, él, a su vez, se aseguró del caso y de la sanidad de la mente de ella y de que era verdad lo que había dicho, ordenó lapidarla porque, en aquel entonces, era el juez de Al-'Uyaynah Así, su fama recurrió por haber destruido la cúpula, ordenar lapidar a la mujer y por su da'wah, por eso mucha gente emigró a Al-'Uyaynah y sus noticias llegaron a el emir de Al-Ahsa’ y sus alrededores, tales como Banu Jalid Sulayman ibn ‘Uray‘ir Al-Jalidi, lo que provocó la ira de dicho emir, porque la mayoría de los beduinos en aquel entonces estaban caracterizados por la injusticia, el robo, violar los derechos y matar injustamente. Así, el emir tuvo miedo de que el Imam pudiera representar un peligro y acabar con el emirato del emir beduino. Por eso, éste escribió al emir ‘Uthman amenazándole y ordenándole que mate al Imam, pues le dijo: "Nos hemos enterado de lo que hizo el Imam Abdul-Wahhab, así que, o lo matas o te privamos del tributo que te debemos", ya que tenía un tributo de oro con el emir ‘Uthman. Éste temió que aquél pudiera realizar su amenaza si no le cumplía con su promesa, entonces, llamó al Imam y se lo contó todo poniéndole de relieve que no quería matarlo pero, al mismo tiempo, no era capaz de luchar contra dicho emir, por eso le propuso que partiera de Al-'Uyaynah, entonces, el Imam le respondió: "Mi da'wah consiste en convocar al Tawhid y que no hay más dios salvo Allah y que Muhammad es Su Mensajero. En este sentido, quien se aferra a esta religión haciéndola vencer, entonces, Allah le ayuda a derrotar a su enemigo y le concederá la victoria. Así que, si usted tiene paciencia y sigue el camino recto, Allah le va a proteger y amparar, tanto de aquel beduino como de cualquier otro enemigo, además, le concederá a usted el emirato que corresponde a su enemigo". El emir le respondió: "¡Oh, shayj! No tenemos la capacidad de luchar contra aquel emir beduino, tampoco podemos dejar de cumplir su orden". Así, el Imam partió de Al-'Uyaynah dirigiéndose hacia el pueblo de Al-Dir‘iyyah. Dicen que emprendió aquel viaje caminando desde la mañana hasta llegar a su destino por la tarde. El emir no le ofreció alojamiento en su nuevo pueblo de destino, por eso se instaló en la casa de uno de los mejores habitantes de aquel pueblo llamado Muhammad ibn Suwaylim Al-‘Arini, pero éste tuvo miedo de la responsabilidad del hecho de recibir al Imam pues temía al emir de Al-Dir‘iyyah, Muhammad ibn Su‘ud, pero el shayj le tranquilizó diciendo que su da'wah consistía en llamar a la gente a seguir la religión del Islam y Allah la haría vencer. Muhamed ibn Su‘ud, emir de Al-Dir‘iyyah fue informado de la llegada del Imam por medio de su esposa, a la cual acudieron algunos hombres de bien, pidiéndole que avise a su esposo de la llegada del Imam y que le incite a apoyarle, ayudarle y aceptar su da'wah. Como era una buena mujer, dijo a su esposo: "La llegada del Imam es una victoria y albricia que Allah te concedió. Es un hombre que llama a la religión de Allah, al Corán y a la Sunna del Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-. Así que recíbelo con buena acogida, apóyalo y no tardes en hacerlo". El emir hizo caso al consejo de su mujer y no sabía si sería mejor invitar al Imam o ir él mismo a encontrarse con él, pero, aconsejado -se dice que también por su mujer- decidió ir él mismo, como una muestra de valoración a la ciencia religiosa, a quien la enseña y convoca al bien. Así, el emir fue a visitar al Imam en la casa de Muhammad ibn Suwaylim y mantuvo una conversación con él diciéndole: "¡Oh, shayj Muhammad!, cuenta con nuestro apoyo, victoria, seguridad y ayuda". "Y usted también tenga la buena nueva de vencer y tener mucho poder y buenas consecuencias, pues quien opta por la religión del Islam, Allah le hará vencer, le apoyará cuanto antes", le contestó el Imam. El emir le dijo: "Oh shayj, me comprometo con usted a defender la religión de Allah, de Su Mensajero y a luchar por la causa de Allah. Pero no quiero que deje nuestra tierra y parta hacia otra después de ofrecerte nuestro apoyo, ayuda y compromiso. Entonces, el Imam le dijo que no y le prometió no hacerlo, y así se pusieron de acuerdo. Así, el Imam se quedó cerca del emir ayudándole y luchando a su lado para hacer vencer a a religión de Allah. Muchas personas acudieron a Al-Dir'iyyah de todas partes, desde Al-A'iyinah, A'rkah, Manfuhah, Riad y otras localidades vecinas, de modo que Al-Dir'iyyah siguió siendo un lugar de migración de la gente de todas partes, y la fama del Imam y de sus clases que daba en Al-Dir'iyyah sobre el credo, el Corán y su exégesis, la jurisprudencia islámica, el hadiz, las ciencias árabes e históricas, entre otras beneficiosas ciencias, fueron conocidas en todas partes, por eso, los hombres vinieron por separado o en congregaciones y recibieron la ciencia religiosa tanto jóvenes como de diferentes edades. El Imam celebró simposios para el público y en privado. Difundió la ciencia en Al-Dir'iyyah, siguió su da'wah y empezó a luchar por la causa de Allah mandando cartas a muchas personas en las que les pidió colaborar con él a fin de acabar con el politeísmo en su país, empezando por Nagd, pues escribió a sus emires y ulemas, también envío cartas a los ulemas de Riad, cuyo emir era Dham Ibn Daws, además de escribir a los emires y ulemas de Al-Jarg, a los del Sur y a los del Qasim, Haʼil, Sudayr, Al-Ahsa', la Meca, Medina, así como a los ulemas de los países extranjeros, tales como Egipto, Gran Siria, Irak, India, Yemen, entre otros. Siguió escribiendo a la gente poniendo de manifiesto las evidencias y pruebas que apoyan sus dichos llamando la atención a los casos de politeísmo e innovaciones heréticas que tentaron a la mayoría de la gente. Eso no quiere decir que no había hombres que defendían la religión, pues en todas las épocas y lugares hay aliados y defensores del Islam, de conformidad con los dichos del Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-, pero estamos hablando sobre Nagd, donde estaban muy difundidas la maldad, la corrupción, la superstición y la adoración a otro dios que no era Allah, aunque había buenos ulemas por allí que lo sabían, pero no pudieron esforzarse en la da'wah como es debido y Allah no les concedió el éxito como le concedió al Imam ‘Abdul-Wahhab por muchas razones, tales como: no tenían aliados, no gozaban de mucha paciencia, no tenían la capacidad de aguantar el daño que les podía ocurrir al luchar por la causa de Allah, la falta de formación científica, la falta de sabiduría y de los métodos y estilos adecuados para convencer a la gente. Además, el Imam tuvo éxito debido a la fama que consiguió por haber escrito a muchos ulemas dentro y fuera de la Península, por eso influyó mucho en muchas congregaciones, en la India, Indonesia, Afganistán, África, Marruecos, Egipto, Siria e Irak, y había muchos defensores del Islam, que cuando se enteraron de la da'wah del Imam aumentaron su actividad y su fuerza y se hicieron famosos. Así, la da'wah del Imam siguió su difusión entre el Mundo Islámico y otras tierras. En la actualidad, han sido publicados los libros y cartas del Imam. También, sus hijos, nietos, discípulos y ayudantes, tanto dentro como fuera de la Península Arábiga escribieron sobre él, además de que se publicaron los libros que hablan sobre su da'wah, su biografía y la situación de sus aliados; y se difundieron en todo el mundo. Es bien sabido que la bendición o gracia es objeto de envidia y que cada convocador y defensor de la religión tiene muchos enemigos, tal y como dice Allah -Exaltado sea-:
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Y así es como a cada profeta le hemos asignado enemigos: demonios, hombres y genios, que se inspiran unos a otros palabras adornadas con seducción. Si Allah quisiera no lo harían; déjalos pues a ellos y lo que inventan En este sentido, el Imam, por su da'wah, fama y escritos, tuvo muchos envidiosos y enemigos, que podemos clasificar en dos grupos. El primero consiste en aquellos que le guardaban adversidad por motivos aparentemente religiosos, y el segundo por motivos políticos, de modo que se aprovecharon de los ulemas que contradijeron al Imam, tachándole injustamente de muchas faltas y culpas. Pero él -que Allah tenga misericordia con él- continuó con su da'wah eliminando las sospechas, mostrando las evidencias y guiando a la gente a las verdades del Corán y de la Sunna del Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-. A veces le consideran como uno de los Jariyíes, mientras que otros dicen que él contradice al consenso unánime y depende completamente del Igtihad (esfuerzo que emprenden los ulemas para deducir un veredicto legal basado en el Corán o la Sunna) absoluto, y que hace caso omiso a los ulemas y alfaquíes que le precedieron, entre otros falsos dichos. Todo ello es parte de la falta de conocimiento de un grupo que fue imitado por otros, además de quienes le guardaban enemistad por razones políticas, pero aprovecharon las falsas opiniones de aquellos autores de falsedades y extravíos.



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