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( Número del tomo 7; Página 115)

Se debe obedecer a los gobernantes y los ulemas en el bien reconocido, porque así

se rectifican las condiciones

El shayj ‘Abd Al-‘Aziz ibn ‘Abdullah ibn Baz subrayó la obligación de obedecer a las autoridades competentes en el bien reconocido, porque esto contribuye a rectificar las condiciones de la Ummah (Nación Islámica), establecer la seguridad y la estabilidad, y proteger a la gente de las tentaciones. Aclaró también que las autoridades competentes se refieren a los ulemas, emires y gobernantes quienes toman cargo del poder. Su Eminencia afirmó que la obligación de obedecer a las autoridades se limita al bien reconocido, pero nunca en la desobediencia de Allah -Exaltado sea-. Asimismo, aclaró que no se debe obedecer a ningún gobernante que ordene una desobediencia, sin embargo, el pueblo no tiene el derecho de derrocarlo por esta causa. Explicó también las situaciones en las que se permite derrocar a un gobernante que, de acuerdo con la shari'ah (Ley Islámica), son cuando el pueblo ve en su gobernante señales de una incredulidad evidente y tiene pruebas de shari'ah sobre ello, al mismo tiempo que se dispone de medios y poder para llevarlo a cabo. Pero, si se encuentra incapaz de derrocar al gobernante, entonces la población no debe hacerlo aunque vea señales de incredulidad evidente. En consecuencia, la salida en contra del gobernante llevará a la corrupción a la Ummah, perjudicará a la gente e incitará a la tentación, lo que contradice los motivos legales por los cuales se permite derrocar al gobernante, que son la reforma y traer beneficio a la gente y a la Ummah. En este caso, según su Eminencia, es suficiente para la población dar consejos, decir la verdad, ordenar el bien reconocido y prohibir el mal, y así se puede descargar de su responsabilidad.
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Su Eminencia también dio respuestas claras a las preguntas planteadas durante un simposio celebrado en la mezquita del Imam Faysal ibn Turki en Riad a través de las cuales se mostró la importancia de la obediencia y la necesidad de quedarse al lado de la Ummah, y destacó la gran amenaza dada por Allah y Su Mensajero para los que avivan la discordia y la disensión entre los musulmanes sin derecho. Afirmó que no hay nada malo en obedecer las leyes hechas por el hombre, si están de acuerdo con la shari'ah, como las leyes de tráfico, así como las demás leyes que llevan beneficio a la gente y no contradicen la shari'ah. Por otro lado, las leyes que van en contra de la shari'ah deben ser rechazadas. Además, se convierte en incrédulo aquel que las considera lícitas y permitidas, a pesar de su contradicción a lo que los ulemas acordaron con unanimidad.
Cuando le preguntaron a su Eminencia acerca de la manera de tratar con los gobernantes que consideren permisibles las leyes que contradicen la shari'ah,
él respondió: En este caso, se debe obedecerlos en el bien reconocido, y contradecirles en las desobediencias, hasta que Allah los sustituya por otros.
Otra pregunta que se planteó, fue en relación a los diferentes grupos islámicos y cuál de entre ellos tiene más derecho a seguir.
Su Eminencia dijo que el grupo que debemos seguir es el que actúa de acuerdo con el Corán y la Sunna, que es el camino que siguieron el profeta Muhammad -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- y sus Compañeros.
Cada uno de estos grupos islámicos, según el shayj, tiene conceptos que coinciden con la verdad y otros con la falsedad. Por lo tanto, hay que obedecerles en los conceptos correctos que son afirmados por evidencias del Libro de Allah y de la Sunna. Por otro lado se debe refutarlos y rechazar los otros conceptos que carecen de ninguna evidencia. Su Eminencia subrayó el importante papel que deben desempeñar los ulemas, que deben aclarar la verdad en este sentido y refutar los conceptos erróneos de estos grupos.
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Añadió que estos grupos no son infalibles y ninguno de ellos podrá reclamar la perfección. Es obligatorio buscar la verdad que es apoyada por las evidencias del Corán, la Sunna, y el consenso de los ulemas de los Salaf Salih (piadosos predecesores). Por otro lado, se debe rechazar todo lo que contradice dichas evidencias, incluso si es de los conceptos de estos grupos o de una de las escuelas de jurisprudencias más famosas, que son los hanbalíes, los shafi'íes, los malikíes, los zahiríes, los hanafíes, entre otros. La regla general es seguir las evidencias del Libro de Allah y de la Sunna: lo que coincide con dichas evidencias es verdad y lo que las contradice es la falsedad. Su Eminencia advirtió también contra las personas que llaman a seguir otro que va en contra del Libro de Allah - Exaltado sea- y de la Sunna de Muhammad -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-. No se debe seguir ni imitar a estas personas, sino al contrario, considerarlas como enemigos de Allah y advertir a la gente sobre ellos. A continuación, citaremos el texto del diálogo:
Pregunta 1: ¿Qué significa obedecer a las autoridades competentes en la aleya? ¿Son los ulemas o los gobernantes, aunque pueden ser injustos consigo mismos y sus pueblos?
Respuesta 1: Allah -Exaltado sea- dice: ¡Vosotros que creéis! Obedeced a Allah, obedeced al Mensajero y a aquéllos de vosotros que tengan autoridad.Y si disputáis sobre algo, remitidlo a Allah y al Mensajero, si creéis en Allah y en el Último Día.Esto es preferible y tiene mejor resultado Los que tienen autoridad son los ulemas y gobernantes musulmanes, se debe seguir sus órdenes siempre que coincidan con la obediencia a Allah pues, de lo contrario, no se debe seguirlos.
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Por lo tanto, los ulemas y gobernantes deben ser obedecidos en el bien, porque esto sirve para arreglar las condiciones, establecer la seguridad, cumplir con las órdenes, el triunfo para el oprimido e impedir a los opresores seguir con sus injusticias. De lo contrario, los asuntos se corrompen y el fuerte derrota al débil. En consecuencia, es obligatorio obedecer a los gobernantes y los ulemas en el bien reconocido y la obediencia de Allah. El papel del ulema es aclarar el veredicto de Allah, mientras que el del gobernante es ejecutarlo. Esto es lo correcto en el asunto de los que tienen autoridad. Los ulemas son los que tienen conocimiento de Allah, y de Su shari'ah, y los gobernantes son lo que deben poner las órdenes de Allah en práctica. La población musulmana tiene que seguir las órdenes de sus ulemas en la verdad y de sus gobernantes en el bien reconocido. Sin embargo, deben dejar de seguir las órdenes de cualquier gobernante o ulema si ordena realizar alguna desobediencia. Por ejemplo, si el gobernante le dijo que beba vino o practique la usura, no lo haga usted nunca. Del mismo modo, si un ulema le ordena desobedecer a Allah, no lo haga. El creyente piadoso no ordena algo similar, pero aquel que hace esa cosa es un ulema perverso. En resumen, no se debe seguir las órdenes de los ulemas o los gobernantes en desobedecer a Allah, ya que la obediencia es solamente en el bien reconocido, tal como dijo el Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él-: No se debe obedecer a nadie cuando se ordena desobedecer al Creador Sin embargo, no se debe salir en contra de los gobernantes incluso si cometen desobediencias, sino que se debe escuchar al responsable y obedecerle en el bien reconocido, aconsejándole sin quitarle la autoridad a nadie, debido al hadiz en el que el Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- dijo: El hombre debe escuchar (al responsable) y obedecerle; tanto en las circunstancias fáciles, como en las difíciles, y en lo que le gusta y lo que detesta, mientras que no se le ordene desobedecer a Allah, en cuyo caso no debe escuchar ni obedecer. El Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- dijo: Quien ve a su emir cometer un acto de desobediencia a Allah, que le denuncie lo que comete, pero no debe sustraerse de la obediencia; ya que quien abandona la comunidad, tendrá una muerte como la de la época preislámica. El Profeta -la paz y las bendiciones de Allah sean con él- dijo también: Quien viene a vosotros, queriendo desunir vuestra unión o deshacer vuestra unidad, matadlo, sea quien sea.
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En resumen, es obligatorio escuchar a los que tienen la autoridad de entre los gobernantes y los ulemas y obedecerlos en el bien reconocido. Así, se arreglan los asuntos, mejoran las condiciones, la gente vive con más seguridad, se consigue el triunfo de los oprimidos, impidiéndoselo a los injustos, y establece la seguridad en los caminos. Por otro lado, no se debe salir contra los que tienen la autoridad, desistir entre la gente, excepto si se encuentra en ellos señales de una incredulidad claras según pruebas de shari'ah, y se sabe que se puede beneficiar a los musulmanes, acabar con la injusticia y establecer un país justo saliendo contra ellos. Si la gente no es capaz de derrocar a los gobernantes, no se le permite hacerlo, incluso si se ve señales de incredulidad clara que coinciden con evidencias de shari'ah, porque esto conllevará corrupción, tentación y la muerte de personas sin derecho. Sin embargo, si la gente dispone de medios y potencia para derrocar al gobernante incrédulo, entonces deben seguir adelante y reemplazarlo por otro justo que cumpla con las órdenes de Allah y ejecute la verdad.



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